GAUDIUM ET SPES

El 7 de diciembre de 1965, el Concilio Vaticano II aprobó la Constitución Pastoral “Gaudium et spes” sobre la Iglesia en el mundo actual que, no obstante, los años transcurridos, sigue teniendo plena vigencia en nuestros días.

Constituye el documento básico del humanismo cristiano.

Su denominación deriva de las tres primeras palabras con las que comienza su texto: “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo…son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo…”.

Está dirigida al género humano y no solo a los cristianos. La humanidad, admirada de sus avances técnicos y de su poder, sigue preguntándose de manera angustiosa sobre las cuestiones que tales avances y poder no han resuelto: hacia dónde va el mundo, que puesto y que misión tiene el hombre en el universo, cual sea el sentido del esfuerzo tanto individual como colectivo y cual sea el último destino de la humanidad.

El Concilio Vaticano II pretendió que la Iglesia dialogase con este mundo sobre estas cuestiones y transmitiese la respuesta que ella tiene, porque considera que es la persona la que hay que salvar y la sociedad humana la que hay que renovar. “Es, por consiguiente, el hombre, pero el hombre todo entero, cuerpo y alma, corazón y conciencia, inteligencia y voluntad, quien será el objeto central de las explicaciones que van a seguir”.